martes 7 de abril de 2009

Código de pena, penita, pena.




Que la justicia no marcha bien en este país nadie lo pone en duda, si no a ver como es posible que los terroristas, por ejemplo, gocen de todo tipo de privilegios en la cárcel y luego haya gente que después de treinta años en la misma salga en libertad porque es inocente. Ay madre que lio. Pero es que claro, viendo algunos artículos de nuestro Código Penal, te embarga la duda: ¿lo hago o no lo hago?. Así que preste atención.
Si alguna vez decide, en pleno uso de sus facultades mentales y bajo toda su responsabilidad, la absurda pero respetable idea de descargarse vía E-mule el último disco de Rebeca o Malena Gracia, por ejemplo, piénselo bien, y no lo haga, es preferible que lo robe, sí, sí, es menos perjudicial para usted y su preciada libertad, o al menos así lo da a entender nuestro Código Penal. Echelé un vistazo: la descarga del disco sería un delito con una pena de seis meses a dos años de cárcel (artículo 270). No obstante, si el sábado por la tarde hace como cualquier hijo de Cáceres, se arregla un poquito, y se va a pasear al Eroski, pásese por la sección de discos, trinque el susodicho compacto (encima original), y como hasta los 400 € de hurto no constituye delito, pues llevese sin pasarse del tope, ojo, la discografía completa, con deuvedés y fotos incluidas, de la susodicha en pelotas: el hurto en la sección de discos del Eroski no sería un delito, sino una simple falta (artículo 623.1). Que le pilla el segurata, tranquilo está todo pensado, le arrea un mamporro con cuidado de no causarle lesiones y pá casita a ver las fotos: los puñetazos, si no necesitan asistencia médica o quirúrgica, serán tan sólo una falta (artículo 617 en relación con el 147 del Código Penal). Pues eso, que como estos artículos, cientos. Que el Código Penal no sea de pena, que proteja a las víctimas y castigue a los infractores, pero que sepa distingir a un terrorista de un mantero. Por favor, a los señores jueces que son quienes dictaminan los veredictos, que apliquen la ley con justicia en favor de quien tiene la razón y las pruebas y no del embaucador prepotente que no justifica sus actos. Gracias.

Raül Jurado